“Un bebé es capaz de expresar un amplio abanico de emociones”
Los primeros meses de vida de un bebé se convierten en una montaña rusa de emociones: sorpresa, frustración, rabia, alegría… y más tarde, en otras más complejas, como el pudor y el orgullo. Su manera de reaccionar ante ellos, depende en gran medida del temperamento con que nazcan, así como de las personas que los guíen. 1 MES Las expresiones emocionales se limitan a gruñidos y a gestos faciales involuntarios, pero responde al tacto de la madre y disfruta de su intimidad. La comunicación es sencilla, pero efectiva. Una sonrisa es tan solo un reflejo. Gradualmente en el transcurso de los próximos meses serán capaces de sentir y expresar un sin fin de emociones. El comienzo de las emociones está en el primer contacto con su madre, por lo que podríamos decir, que su punto de partida es cuando el bebé se siente seguro y querido. 2 MESES Aparecen las primeras sonrisas gracias a las interacciones íntimas con las personas que le quieren, que resultan capitales para proporcionarle la habilidad de sonreír. Este primer contacto íntimo resulta esencial para que el bebé goce de un crecimiento emocional sano a lo largo de su vida, si no hay interacción, la sonrisa se demorará en demasía. 3 MESES Se produce un cambio en el desarrollo del bebé: está más alerta, sus chillidos y gritos representan su forma de comunicarse. Acontece un cambio emocional significativo marcado por la emergencia de la sonrisa social del bebé. Se trata de un síntoma de atención, una invitación al juego y de sociabilidad. Aprovechando esta sociabilidad, dar paseos y realizar visitas sociales es una nueva fase para abrirse al mundo exterior, así el bebé puede conocer entornos nuevos y a otras personas que no son miembros de su familia e interactuar con ellas, pues ya a los tres meses posee un repertorio de emociones limitado, pero variado. 4 MESES Aparece la capacidad para transmitir sentimientos, aunque su vocabulario emocional es todavía limitado. La madre aprende a distinguir los lloriqueos de su hijo por si requiere una atención urgente. “Los bebés tienen que llorar”, pues es la única forma que tienen de comunicar diferentes estados de ánimo: hambre, cansancio, gustos… Para la supervivencia de los bebés resulta esencial que sepan comunicar sus diversas necesidades. Las madres se familiarizan con las expresiones emocionales de sus hijos para saber cómo actuar en todo momento.- En general, los bebés llegan al mundo dotados de la capacidad de sentir y expresar un inmenso abanico de emociones.
- Al principio, su repertorio queda restringido a emociones de: alegría, sorpresa, frustración y rabia.
- Un poco más adelante serán capaces de interpretar las emociones de otras personas.
- Cada una de las interacciones con el mundo exterior evoca una respuesta emocional, pero no todos los niños reaccionan por igual.
- La naturaleza de la respuesta emocional y su intensidad, depende del carácter de los bebés.
- Las emociones constituyen el lenguaje infantil, el primer lenguaje con el que padres y niños se comunican antes de que estos aprendan a hablar.